Sistema de partidos políticos y posdemocracia

Jesús Alexis González
Jesús Alexis González

Un sistema ha de entenderse como un conjunto de elementos relacionados entre sí que funciona como un todo (procede del latín haciendo referencia a la unión de cosas de manera organizada). Los elementos que lo componen son variados, a la luz de una serie de principios y reglas estructuradas sobre una materia o teoría, tal como un sistema político, un sistema económico o un sistema educativo.

La democracia, por su parte, hace referencia a una forma de gobierno que fomenta la participación ciudadana; mientras que los partidos políticos conforman la herramienta clave de la vida democrática de un país hasta convertirse en el enlace entre los ciudadanos y el gobierno (selección de candidatos, campañas electorales, votaciones, etc), el cual dirige el destino del Estado tanto en los aspectos políticos como económicos y sociales. Desde un ángulo complementario, un partido político es un conjunto de personas organizadas con carácter permanente a la luz de intereses en común y afinidades ideológicas; los cuales intentan ocupar posiciones en el gobierno mediante la proposición o designación de personas para ocupar cargos públicos, quedando claro que no podría existir la democracia sin los partidos políticos.

La democracia como sistema político puede definirse, desde un sentido amplio, como una organización de grupos de personas donde la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, y por ende la toma de decisiones responde a la voluntad general, hasta constituir una forma de convivencia social en la que todos los ciudadanos son libres e iguales ante la ley. En un sentido estricto, la democracia es una forma de gobierno, de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad (al ser establecido de acuerdo con la ley o el derecho) al representante. El sistema democrático, por tanto, es aquel que posibilita la participación de la población en la toma de decisiones vinculadas con el contexto público, a la luz de una Constitución y una serie de instituciones que procura la organización del Estado en pro de garantizar los derechos humanos y el establecimiento de los mecanismos para que los gobernantes rindan cuentas y actúen responsablemente, y muy especialmente para que los poderes se mantengan en equilibrio.

El sistema de partidos está referido al número de instituciones partidistas, a sus interrelaciones, a sus alianzas, a la capacidad de negociación de cada uno de ellos; e igualmente a su ideología (conjunto de ideas que lo caracterizan) y a su comportamiento frente al régimen electoral (mayoría relativa o de representación proporcional). Pueden clasificarse (G. Sartori, 1987) de la siguiente manera: 1.- Sistema de partidos no competitivo: A.- Partido único, B.- Partido hegemónico (cuenta con el apoyo del aparato estatal para mantener el control político, tal como el caso Venezuela),  2.- Sistema de partidos competitivo: A.- Partido predominante (la rotación en el poder entre los diferentes partidos no se hace realidad), B.- Bipartidismo (existen dos partidos que se turnan constantemente en el poder), C.- Pluralismo moderado (existen de 3 a 5 partidos), D.- Pluralismo polarizado (existe una multiplicidad de partidos), E.- Atomización partidista (existen de 15 a 20 partidos ninguno de ellos relevante, los cuales van disminuyendo en la medida que la democracia se va fortaleciendo ya que en caso contrario el sistema colapsa y se convierte en un sistema autoritario (ejercicio de un poder opresivo que no da cabida a la crítica, a la autonomía y mucho menos a la libertad); a tenor de lo señalado se desprende entonces que lo importante no es el número de partidos sino su capacidad para hacer alianzas  e influir dentro del sistema político.

La posdemocracia, hace referencia a una desestabilización (perturbación, ruptura de la estabilidad) y debilidad global de la democracia cuya esencia se observa, fundamentalmente, en la fragmentación del clásico sistema de partidos políticos al extremo de poner al gobierno fuera del alcance del control de los partidos y de las instituciones; al tiempo de dar paso a una organización automatizada de la política que confiere prioridad a la toma de decisiones gubernamentales a partir de estudios estadísticos y algorítmicos (operaciones sistemáticas de cálculo para hallar la solución de problemas) descontextualizados del sentir poblacional, lo cual propicia frustración y desilusión en la ciudadanía al asumir que el sistema político no los toma en cuenta ya que soslayan las demandas populares y persuaden el voto mediante campañas de publicidad y mercadeo; siendo un hecho que a la larga puede conducir la democracia hacia su desaparición (caso Venezuela) mientras que en el ínterin adquiere la figura de una democracia con los vicios propios de un sistema no democrático (caso Venezuela).

A tenor de lo señalado, resulta pertinente hacer referencia a ciertas características de la posdemocracia: 1.- Muy baja participación de la ciudadanía en las elecciones; 2.- Un alto porcentaje de la población se vincula ocasionalmente a la actividad política-partidista, al tiempo de desempeñar un papel pasivo y apático; 3.- Los partidos políticos no reciben presión activa de movimientos de masa; 4.- El debate electoral es controlado por expertos en técnicas de persuasión; 5.- La política es muy poco transparente e incluyente; 6.- Crisis de la política igualitarista (considerar los intereses de todos por igual); 7.- Elevada corrupción; 8.- Celebración de elecciones en un marco poco democrático; 9.- Creciente personalización de la política (adaptada a las necesidades o deseos de cada persona a la que se destina); 10.- Un Estado con diseño institucional adoptado en función al partido de gobierno; 11.- Los partidos, con base en el marketing, seleccionan la población que aspiran voten por ellos.

Reflexión final: En la Venezuela del presente, los partidos políticos se han venido desideologizando (pérdida de la ideología política) en un contexto de ausencia de institucionalización (creación de una estructura regular) a la sombra de un marcado presidencialismo; y muy especialmente por las reubicaciones “ideológicas” de la ciudadanía inducidas por el desencanto que genera la deficiente gestión de los partidos, tanto de gobierno como de oposición.

El deterioro del sistema de partidos puede impulsar su destrucción, razón por la cual, y siguiendo algunas escuelas de pensamiento político, hemos de sostener que los partidos siguen siendo fundamentales a la hora de contrarrestar los rasgos antiigualitarios de la posdemocracia, pero también se debe trabajar sobre ellos desde su exterior apoyando aquellas causas que mantienen la presión sobre ellos.

Economista Jesús Alexis González

08/09/2019    

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