El petro y la continuidad de los cuentos económicos de ficción.

Jesús Alexis González
Jesús Alexis González

Iniciemos con una cita que da sentido (¿?) al más reciente cuento económico “escrito” por el régimen en el campo de la “ciencia-ficción”: “Tengo la fórmula para lograr el equilibrio revaluador de los salarios y conseguir el equilibrio justo de los precios y servicios del país” (N.M. 17/08/2018).

Tal “formula”, emanó ficticiamente al transcurrir cinco años de un “aprendizaje” adquirido en el ejercicio del terror económico y la destrucción del bienestar nacional, y luego de haber despilfarrado las reservas internacionales desde US$ 21.478 millones (2013) hasta US$ 8.788 millones (julio 2018-BCV); de haber provocado una emigración de 2,3 millones de habitantes (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU); de haber propiciado una contracción del PIB (cantidad de bienes y servicios producidos) superior al 51% en el primer semestre 2018; de haber elevado en 21% el desempleo en 2017; y de haber (lo más grave)disminuido la producción petrolera desde 2,5 millones b/d en 2013 hasta 1,3millones de b/d para junio 2018. Sobre este último aspecto vale acotar, que la industria petrolera que recibió la “revolución” producía 3.329.000 b/d en promedio en el año 1998 e igualmente los ingresos totales de PDVSA pasaron de US$ 32.640 millones en 1999 a un precio promedio de US$16/barril hasta US$ 134.320 millones en 2013 a un precio promedio de US$ 98/barril. Sea propicio mencionar, que en el Informe de Gestión 2013 de PDVSA no se formuló mención alguna sobre los resultados operativos de más de 60 campos que fueron asignados “a dedo” a partir del 2009, ni tampoco sobre las inversiones que se habían realizado para alcanzar la cifra de 6 millones de b/d prevista en el Plan de la Patria para 2019.

El cuento de ficción económica entra en sus capítulos más tenebrosos, cuando el régimen haciendo abstracción (operación mental destinada a dejar de prestar atención a lo global para centrarse en un pensamiento) del principio según el cual el crecimiento económico es el indicador por excelencia en cuanto a si la moneda de un país va a aumentar o no su valor en relación con la moneda de otros países; y asumiendo al propio tiempo que el dinero, como en efecto es, ha de entenderse como cualquier activo que se asume como válido para poder pagar y poder realizar el intercambio de bienes, y por tanto no solo las monedas y billetes son válidas como dinero, sino también las transferencias electrónicas, las tarjetas de débito e inclusive, en algunos casos, los denominados criptoactivos utilizados como un medio digital de intercambio; procedió a crear el petro como un criptoactivo ficticio (que solamente existe en la imaginación de alguien) que en nada inspira ¡confianza! en relación a la posibilidad de conservar su valor y por ende es muy difícil de ser aceptado como moneda aun cuando se argumente que está respaldado por un bien intangible como el crudo pesado de la Faja del Orinoco; razón suficiente para afirmar que el llamado Bolívar Soberano (BS) se apoya en sí mismo a pesar que el régimen haciendo uso de una autonomía que existe a nivel mundial pudo determinar el valor de su moneda con respecto a un patrón de referencia mundial distinto al US$; pero el indefinido petro tendría que contar con la aprobación y confianza de los agentes que intervienen en el intercambio con ella en el entendido que todas las monedas del mundo no tienen valor intrínseco al punto de constituir un dinero fiduciario es decir que su valor está respaldado en la confianza o la fe que la comunidad le tiene, que en un caso en contrario será poco menos que imposible su conversión a US$ o a cualquier otra moneda; y por tanto como es el caso del petro su circulación será exclusivamente a nivel interno en Venezuela bajo la figura de ¡un medio de intercambio entre la población y el régimen! extensible al sector privado si éste lo asume.

Por otra parte, el anclaje cambiario del BS con el petro entendido como la fijación de una moneda, en teoría débil, con relación a otra moneda, en teoría fuerte, con la finalidad de comparar los precios entre ambos países a efectos de servir como un mecanismo comparativo entre la tasa de inflación imperante en ambas naciones en función a la denominada Paridad del Poder Adquisitivo (PPA), que en esencia facilita comparar el nivel de vida entre distintos países teniendo en cuenta el PIB/per cápita lo cual implica la obligación de compararlo  en una moneda común habida cuenta que cada país mide su producto en su moneda local. En fin, el PPA exige que los tipos de cambio entre las diversas monedas han de fijarse de tal manera de procurar que una moneda tenga el ¡mismo poder adquisitivo en cualquier parte del mundo!, lo cual no podrá llevarse a cabo en Venezuela ya que el tipo de cambio del BS se fijó aislado de una moneda común lo cual impedirá que se pueda comparar nuestro costo de vida relativo en relación a los ciudadanos de otros países, e igualmente que se pueda determinar si el BS está sobrevalorado o infravalorado con relación a una moneda de aceptación mundial, como p.ej. el dólar estadounidense, como consecuencia de no existir cotización y convertibilidad aunado a que el anclaje cambiario requiere que el país cuente con suficientes reservas internacionales para responder a la demanda de divisas (que no es el caso de la Venezuela actual).

Reflexión final: A tenor de los argumentos expuestos, y apoyándonos en un reportaje de la Agencia Reuters (30/08/2018) donde un prestigioso economista estadounidense conocedor del campo de las criptomonedas señaló: “Como era de esperarse, nadie está usando el petro. La moneda no es vendida en ninguno de los mercados más conocidos de criptomonedas ni ninguna tienda lo recibe. El petro es un fraude”; no cabe la menor duda que en muy corto tiempo, y dada la imposibilidad de utilizar el PPA, que el régimen incluirá en el último capítulo del cuento económico de ficción que muy escribirá, que estamos venciendo la hiperinflación y se está elevando el nivel de vida de los venezolanos (¿?). Lo cual, en correspondencia con el perfil de ficción del cuento, se habrá alcanzado ¡sin haberse experimentado crecimiento económico y sin haber aumentado la producción de la industria petrolera!

Economista Jesús Alexis González

02/09/2018

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