Venezuela electoral “¡Es la economía, estúpido!”

Jesús Alexis González
Jesús Alexis González

“¡Es la economía, estúpido!” hace referencia a la muy recordada frase que le transmitió a Bill Clinton su asesor político en la campaña presidencial de 1992 en EEUU, ocasión cuando centró su mensaje en las preocupaciones de la gente y en la incidencia de los factores económicos como la recesión, crecimiento, inflación y empleo; agregando otras dos frases: “Cambio vs más de lo mismo”, y “No te olvides del Sistema de Salud”; que en opinión de los conocedores lo impulsó a la Casa Blanca como el 42º Presidente, repitiendo en 1996 (a pesar de “Mónica”) ya que igualmente prevaleció el tema económico.  Dicha expresión, la empleó B. Clinton en un debate con George Bush quien había alcanzado un record histórico de aceptación para un Presidente en ejercicio de un 90% razón por la cual se vaticinaba su reelección por arrase, habiendo puesto énfasis en el éxito de su política exterior tal como la Guerra Fría y la Guerra del Golfo Pérsico, al tiempo de restarle toda importancia a los problemas cotidianos del país y a las urgencias de los ciudadanos en mucho inducidas por la recesión estadounidense 1990-91 que motivó, entre otros hechos, ajustes fiscales, privatización de empresas públicas y reestructuración del gasto público.

Sea oportuno acotar, en cuanto a lo estúpido se refiere, que ya había sido mencionada por ganadores del preciado Premio Nobel de Economía tal como R. Solow: “Si los países crecen económicamente, es la economía, estúpido”; por M. Friedman: “Si hablamos de plata, es economía, estúpido”; por J. Hicks: “Cuando analizamos el bienestar material pensamos en la economía, estúpido”; por P. Samuelson: “Es la economía, estúpido”; y por John Maynard Keynes (economista inglés) quien es considerado el padre de la frase la cual pronunció cuando discutía con economistas estadounidenses que no encontraban explicación de la causa y salida a la Gran Depresión de los años 30, y les dijo: “Es la economía, estúpidos”; para luego formular los denominados “postulados keynesianos” según los cuales, entre otros aspectos, la instrumentación de políticas fiscales y monetarias por parte del Estado es una obligación en función de mitigar los efectos inflacionarios, de recesión y de crisis; en el entendido que la actividad empresarial es la principal generadora de riqueza y de empleo, siendo al propio tiempo la fuente más importante de recursos para el sector público.

En cuanto a la estupidez económica venezolana, somos de la opinión que no ha sido tratada como tema trascendente en el debate político salvo con tangenciales referencias “académicas” poco comprendidas (o casi nada) por la mayoría de los ciudadanos, quienes en todo caso no aspiran “comprender el hecho económico” (lo cual utiliza hábilmente el gobierno totalitario) y muy por el contrario el pueblo se encuentra desesperado en experimentar soluciones “vengan de donde vengan” en lugar de “estudiarlas”; al punto que ante la falta o privación de las cosas más necesarias para vivir el colectivo nacional manifiesta ¿Cuándo saldremos de este pésimo gobierno? siendo que en el fondo de su pensamiento “no académico” lo que les inquieta es ¿Cuándo saldremos de esta estúpida economía? que nos impide comprar alimentos, medicinas, ropa, cauchos usados y repuestos para el viejo vehículo, “soñar” con tener una vivienda o reparar la que tenemos, y un largo etcétera. En fin, el gobierno totalitario ha empujado al soberano hasta la indigencia (falta de los recursos económicos mínimos para poder vivir) como una estrategia de control político-partidista-electoral y de la vida misma al apropiarse de sus esperanzas y alegría, colocándolo en la humillante posición de exclamar: ¡de esta gente no saldremos nunca! en un escenario de “sordera política inducida” que les impide escuchar propuestas de la oposición sobre un futuro halagador el cual, dicen, estamos pronto a iniciar al salir de este nefasto gobierno; obteniendo como “muda respuesta”: ¡más de lo mismo!, si llegan a ganar actuaran igual para mantenerse en el poder hasta asumir que “es preferible malo conocido que bueno por conocer”, más aún cuando en la crisis “hemos obtenido ciertas prebendas que podemos perder con un cambio”.

Ante la sordera y mudez política que caracteriza a un componente significativo del venezolano de hoy, se hace necesario facilitarles “digerir” de manera práctica, sencilla y comprensible argumentos alejándos de cualquier opinión tenida por correcta y verdadera en el campo de la ciencia económica pero que  muy poco internaliza en su “cerebro y estómago”, el cómo se solucionaran los principales desequilibrios que afectan tanto a la familia como al sector productivo al extremo de disminuir su calidad de vida. Habida cuenta del silencio deliberado y persistente que experimenta un alto porcentaje de los ciudadanos al haber asumido una actitud pasiva o indiferente ante cualquier pronunciamiento político, le corresponde a las organizaciones sociales con fines políticos interpretarlos y ofrecerles respuesta para: (1) El 82% de la población no tiene acceso a la cesta básica alimentaria, (2) Contracción económica 2017: -12% y una caída del PIB de 14% (reducción del tamaño de la economía), (3) Contracción estimada 2018: -5% y caída del PIB de 24%, (4) Recesión por 4 años consecutivos (2014 al 2017), (5) Inflación estimada al 31/12/2017: 1.438%, (6) Inflación estimada al 31/12/2018: 4.700%, (7) Caída de la inversión extranjera durante los últimos 20 años (1996-2016), (8) Liderazgo en los últimos tres años (2015-2017) de la inflación más alta del mundo, al tiempo de haber estado en los primeros 10 puestos durante los recientes 15 años, (9) Emisión permanente de dinero inorgánico con su demoledor efecto inflacionario (desequilibrio entre la cantidad de dinero en circulación y la oferta de bienes), (10) En 2018 continuará disminuyendo la producción petrolera, y por ende habrá menos ingresos de divisas con el agravante que no se espera un alza significativa de su precio a nivel mundial, y (11) El dólar paralelo mantendrá su tendencia alcista desde un estimado de Bs 57.000/$ a Diciembre 2017 hasta Bs 624.000/$ a Diciembre 2018. (El conjunto de proyecciones se sustenta en cifras del IESA).

Reflexión final: Motivar la participación ciudadana mediante una oferta coherente de los partidos políticos que se corresponda con las aspiraciones del pueblo, debe igualmente venir acompañada de una intención y estrategia clara para la defensa del voto como expresión de la voluntad popular; para lo cual ha de darse prelación a la futura integración de las mesas electorales por encima del relanzamiento de la mesa de la unidad.

Economista Jesús Alexis González

29/10/17

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