Venezuela: pobreza, miseria y emigración

Jesús Alexis González
Jesús Alexis González

Emigración, hace referencia al acto de alejarse de su “residencia territorial” en procura de mejorar las condiciones de vida, en respuesta a mayores oportunidades de progreso, así como para  preservar la existencia continuamente amenazada por la inseguridad social y jurídica. Implica entonces, establecerse (trasladar su domicilio) en un lugar diferente al de origen o al escogido por voluntad, en la búsqueda de nuevos horizontes que en un concepto amplio incluye el exilio entendido como un éxodo por problemas políticos. Es de resaltar, y según se desprende en reconocidos trabajos de investigación, en el período 2012-2017  se estima una emigración desde Venezuela de 1,5 millones personas (mayoritariamente jóvenes).

El Índice Mundial de Miseria (Johns Hopkins University), se sustenta en los análisis sobre desempleo e inflación complementado con el comportamiento y ponderación de las tasas de interés activas y del crecimiento anual del PIB per cápita (relación entre el PIB y la cantidad de habitantes); con el propósito de medir la miseria (no mide la pobreza) asumida como el efecto causado por el deterioro de las variables económicas fundamentales sobre la calidad de vida de la población entendida como las condiciones en que vive una persona al punto de hacer o no hacer que su existencia sea placentera y digna de ser vivida, o que por el contrario la llenen de aflicción (abatimiento, tristeza, molestia o sufrimiento físico).

Venezuela, nuevamente ocupó en 2016 el primer puesto como “el país más miserable del mundo” con 573,4 puntos (Argentina se situó en el segundo puesto con 83,8 puntos); calificativo que viene ostentando desde 2013. De igual modo, y según refleja el Índice de Miseria de Bloomberg, Venezuela ha ocupado en los años 2014, 2015 y 2016 el primer lugar como el país más miserable.

La pobreza, hace referencia a las personas que no cuentan con lo necesario para vivir dignamente, es decir que carecen de los recursos para satisfacer sus necesidades muy especialmente en materia de alimentación, asistencia sanitaria, educación y de una vivienda apropiada. Resulta pertinente, hacer mención al término por debajo de la línea de pobreza utilizado para calificar a un hogar cuando sus ingresos no le permiten cubrir la canasta básica de alimentos, siendo una situación que de extenderse en el tiempo conducirá inexorablemente al país hacia la pauperización (proceso de empobrecimiento de la población). Emerge una interrogante con obviedad de respuesta: ¿La población venezolana actual puede calificarse de pauperizada?

La Encuesta sobre “Condiciones de Vida en Venezuela (ENCOVI) de Febrero 2017 con datos 2016, reflejó que el 81,8% de los hogares vive en la pobreza al extremo de habernos “consolidado” como el “más pobre de América Latina” con el agravante que hemos “avanzado” en pobreza extrema (falta de recursos para poder adquirir una canasta de bienes y servicios) desde un 49,9% en 2015 a cerca de un 82% en 2017, en un contexto donde apenas un 18% de los hogares puede considerarse como “no pobres”; a la par de un desempleo superior al 21% y una hiperinflación que puede superar el 1.500% acumulado para finales de 2017, lo cual evidentemente continuará induciendo un “desprecio” hacia conservar nuestro signo monetario, impulsando en consecuencia una mayor presión sobre los precios (más inflación) en la desesperación de comprar algo (frente a una “vitrina” con poca oferta) antes que el bolívar no permita adquirir casi nada, al punto de propiciar una ilusión de escasez monetaria habida cuenta de su ausencia en la banca (¿ahorrar para luego comprar menos?) ya que el bolívar se encuentra “retenido en los bolsillos” (disminuyendo la velocidad de circulación) esperando la aparición de cualquier oportunidad de demanda.

Lo que más enardece al venezolano (que apacigua almacenando el descontento para para “dejarlo salir” en cualquier evento electoral), es que la Venezuela pobre y miserable de la actualidad ha devenido a pesar que en los últimos diez (10) años (2007-2016) al régimen chavista-madurista le ingresó cerca de ¡US$ un billón! por venta de hidrocarburos;  monto que les resultó “insuficiente” para impedir que en el presente unos 3.200.000 habitantes se encuentren en un estado de pobreza extrema (más del 10% del total poblacional), aunado a una destrucción generalizada del nivel de vida (grado de progreso y bienestar alcanzado por la población). El gobierno (¿?) afirmó recientemente, que en 2016 la pobreza bajó (¡!) desde un 19,7% a un 18,3% y que igualmente la miseria bajó (¡!) de 4,9%  a 4,4%; cifras que escenifican un gran cinismo (actitud de mentir continuamente de forma impúdica y deshonesta).

Reflexión final. En lugar de “huir hacia adelante” a la luz de una “esperanzadora emigración”, debemos reorientar el pensamiento hacia el territorio patrio y convencernos que luchando unidos esgrimiendo la Constitución como “arma mortal”, podremos con seguridad rescatar la capacidad de soñar.

Economista Jesús Alexis González
25/Sep/2017

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