Constituyente: entre la estupidez y un Estado Forajido

Jesús Alexis González
Jesús Alexis González

El Estado es la institucionalización jurídica y política de la sociedad, y en lo especifico de Venezuela se perfila en la CRBV a la luz de: Artículo 3: El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de las personas y el respeto a la dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución; Artículo 4: La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado y se rige por los principios de integridad territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad; Artículo 299: El sistema económico de la República Bolivariana de Venezuela se fundamenta en los principios de justicia social, democracia, eficiencia, libre competencia, productividad y solidaridad a los fines de asegurar el desarrollo humano integral y una existencia digna y provechosa para la colectividad.

Hagamos un alto, para formularnos una interrogante: ¿Hace falta convocar una Constituyente para modificar o eliminar Artículos con tan profundos fundamentos?

Continuemos. Albert Einstein, señaló: solo existen dos cosas infinitas el universo  y la estupidez, y no estaba seguro de que la primera lo fuera en su totalidad; e igualmente  la Real Academia, por su parte, define la estupidez humana como una torpeza notable; al tiempo que estudios adelantados por Universidades de Texas y Hungría coinciden en clasificarla en tres grados: 1.- Ignorancia-confianza. Es el grado más alto y aparece en aquellas personas que asumen situaciones de riesgo a pesar de carecer de las habilidades o conocimientos necesarios para resolverlas; 2.- Falta de control. Es el grado medio de estupidez, y se corresponde con aquellos sujetos que tienen un comportamiento obsesivo compulsivo y carecen de autocontrol; 3.- Distracción. Es el grado más leve, y aparece en aquellas personas que no pueden cumplir con sus tareas y obligaciones debido a que carecen de las destrezas necesarias para llevarlas a cabo.

Resulta una verdad incontrovertible, que el narcotráfico afecta sensiblemente la gobernabilidad de los países inmersos en tal proceder, al tiempo de comprometer su estabilidad abriendo paso a la anarquía (ausencia del Poder Ejecutivo), a la violencia e induciendo una distorsión de la economía impulsada por el lavado de dinero que en billones de USA dólares ha sido inyectado al sistema financiero internacional a través de modos distintos. Es así, que el narcotráfico se ha convertido, por intermedio del diabólico lavado de dinero, en una amenaza para la sociedad, la vida, la paz, la democracia y la institucionalidad, a la par de propiciar una extensa corrupción que contribuye a la configuración de una “economía de la droga” en intima vinculación con el crimen organizado habida cuenta de la circulación de un “dinero narco” que ha desdibujado los límites entre la gente decente y la delincuencia, es decir entre lo legal y lo ilegal, o más claramente  entre el bien y el mal.

La expansión de la “industria mundial del narcotráfico”, ha contado con la anuencia hipócrita de muchos países bajo la cínica externalidad (la culpa es de otros) que ello representa un problema para los países “consumidores” mayoritariamente localizados en el mundo “desarrollado” y una oportunidad para los países tanto productores como los de tránsito (siendo la cocaína eje central del proceso) como servicio de acopio y reexportación hacia los mercados finales, en contravención con la Convención de las Naciones Unidas contra el Trafico Ilícito de Narcóticos y Psicotrópicos de 1988 que compromete a los Estados partes a criminalizar el “tránsito y transporte de drogas ilícitas”, e igualmente a fortalecer las previsiones en contra del lavado de dinero.

En Venezuela, y a la luz de informaciones reflejadas en los medios de comunicación, se han sucedido ciertos hechos que permiten presumir la penetración del narcotráfico en el contexto político y económico hasta configurar una fuerza dominante al amparo de una Nación que ha venido resquebrajando el estado de derecho, al punto de abrir fisuras en los mecanismos de contraloría e impuesto sobre la renta con la intención soterrada, suponemos, de “soslayar” el inusual enriquecimiento de individuos vinculados al poder político y a la oligarquía del dinero; todo lo cual ha favorecido el asentamiento de bases para edificar un Estado Mafioso donde se desenvuelven con entera libertad ciertos grupos que los expertos denominan como “Poligarcas” haciendo referencia a oligarcas con poder político y económico ocultos a través de “testaferros”; con la gravedad complementaria de estar, presuntamente, inmersos en el tráfico internacional de drogas prohibidas con activa participación, según denunció un poderoso narcotraficante actualmente preso, de una cúpula militar con presencia en los distintos Poderes al extremo que en un Informe de las Naciones Unidas se señala que Venezuela es el corredor por donde pasa la mitad de la droga dirigida hacia Europa. En el mismo tenor, puede mencionarse el informe titulado “El tráfico de drogas ilícitas en Venezuela” (10/Mar/2017) elaborado por el Observatorio del Delito Organizado, donde se sostiene que las poderosas redes del narcotráfico llegaron a los más altos rangos del Ejército venezolano, luego que en 2005 se reformó la Ley Orgánica Contra el Tráfico Ilícito y el Consumo de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas donde se le otorgó a todas las instituciones militares poder absoluto para investigar los crímenes relacionados con las drogas ilícitas, actividad que antes ejercía el CICPC y la Guardia Nacional, lo cual a la postre propició  la estructuración del llamado Cartel de los Soles; con el añadido, sostienen en el Informe citado, que los denominados “Colectivos” (también conocidos como colectivos oficialistas motorizados armados) están involucrados en la distribución de estupefacientes habida cuenta de ejercer control sobre territorios urbanos específicos; todo ello, según se  afirma en el varias veces citado Informe, la presunta participación del ejército y los colectivos en el narcotráfico es una realidad conocida pero “el gobierno venezolano actual parece más inclinado a encubrirlo”.

Reflexión final. El narcotráfico, a tenor  de conclusiones de ciertos estudios, requiere de (i) Presencia en la política; (ii) Recurrir a la violencia para reafirmar su presencia; (iii) “Lavar” la ingente cantidad de dinero que genera; (iv) Desarrollar una amplia capacidad corruptora a través de sobornos y compra de servicios; (v) Enfrentar militarmente cualquier poder constituido; (vi) Colaborar con las dictaduras pinceladas de democracia, en aras de mantener a esos países en su zona de confort.

La estúpida dictadura, y el Estado Forajido, en compañía de un alto mando militar sordo-mudo (por elementales razones) pero que disfrutan “haciendo shopping en Aruba” (Monseñor Pérez Morales, Infocifras, 23/Jul/2017); pueden en conjunto impulsar a la Sociedad Civil hacia la declaración formal de una guerra civil si mantienen la intención de llevar a cabo un fraudulento proceso constituyente. La responsabilidad suprema de desatar o cortar el nudo gordiano, recae fundamentalmente en quien ostenta el poder.

Economista Jesús Alexis González
24/Jul/2017

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