Entre el Bitcoin y el Petro, otro engaño del totalitarismo venezolano

Jesús Alexis González
Jesús Alexis González

La emisión de dinero, es la clave de la política monetaria de cualquier país que respete la ortodoxia de la ciencia económica; siendo de manifiesta obviedad que mientras más papel moneda es expedido menor será su valor en razón a la hiperinflación que tal acción induce. De igual modo,  la cantidad de dinero en circulación denominada base monetaria (o masa monetaria) representa una deuda del gobierno con las personas que la poseen a sabiendas de su condición fiduciaria o inorgánica (NO respaldado por metales preciosos) y por ende basada en la confianza de la sociedad bajo la creencia general que ese dinero tiene valor a pesar de ser inconvertible habida cuenta de no contar con valor intrínseco tal como era cuando existía el Patrón Oro a través del cual las monedas y billetes estaban respaldadas por una cantidad de oro; es decir el valor indicado otorgaba derecho a cierta cantidad de oro. La desaparición del Patrón Oro, cedió su espacio al Sistema Fiduciario sustentado en la confianza o fe en la valoración de las monedas y billetes; o lo que es lo mismo la comunidad confía en el valor que representan ya que ese dinero fiduciario ha de estar gestionado y controlado tanto por el Banco Central de cada nación como por los Bancos Centrales Supranacionales (v.gr. el Fondo Monetario Internacional) a efectos de velar por su autenticidad al tiempo de brindar confianza a los usuarios-consumidores. En tal sentido, se ha de evitar toda impresión indiscriminada de dinero dentro de un contexto de sana economía; razón por la cual si el Estado requiere de generar más efectivo debe aumentar los activos de su Banco Central bajo distintas modalidades como (1) incrementando la cantidad de oro y divisas, y (2) comprando deuda pública. En armonía funcional, también existe el dinero bancario a la luz de la creación “virtual” de dinero por parte de los bancos comerciales mediante la concesión de préstamos, creación de cheques, pagarés y otros documentos legales monetarios que facilitan realizar transacciones sin necesidad de transportar moneda real, lo cual constituye en la práctica anotaciones digitales en la cuenta personal del banco. En fin, la inyección de liquidez en una economía ha de mantener un equilibrio que permita garantizar los tres usos del dinero: unidad de cuenta (determinar el precio de cada cosa), medio de cambio (para pagos y cobros), y depósito de valor (el valor en sí mismo de los billetes y monedas). Sigue leyendo Entre el Bitcoin y el Petro, otro engaño del totalitarismo venezolano

Poder, codicia, ostentación= S.S.XXI

Jesús Alexis González
Jesús Alexis González

Poder, en cuanto a palabra, tiene su origen etimológico en posere que puede traducirse como “ser posible” o “ser capaz de”, mientras que enciclopédicamente se define como (1) Capacidad de influir en las personas y los sucesos, al tiempo de ser la manera que tienen los “lideres” para extender su influencia en los demás; (2) Estar capacitado, reunir las condiciones para hacer lo  que  se expresa; (3) Facultad para hacer algo; (4) Dominio o influencia que se tiene sobre alguna cosa; y (5) Capacidad de provocar ciertos efectos. De igual modo, es definido por algunos autores tales como (a) Weber: El poder es la probabilidad de que un actor dentro de un sistema social, se encuentre en posición de realizar su propio deseo a pesar de las resistencias; (b) Tawney: La capacidad de un individuo o grupo de individuos para modificar la conducta de otros individuos o grupos en la forma deseada y de impedir que la propia conducta sea modificada en la forma en que no se desea; (c) Parsons: Capacidad de una persona o grupo, para imponer de forma recurrente su voluntad sobre otros; (d) Dahl: A tiene el poder sobre B en cuanto pueda lograr que B haga algo que no haría de otra manera; y Wrong: Es una relación asimétrica, el sujeto que posee poder puede ejercer mayor control sobre la conducta del sujeto que la sufre. Sigue leyendo Poder, codicia, ostentación= S.S.XXI

Destrucción creadora vs negociación política ilegítima

Jesús Alexis González
Jesús Alexis González

A efectos del presente artículo, intentamos trasponer (poner una cosa en un lugar diferente al que ocupa) hacia el análisis político el esquema orientado a la economía originalmente formulado por el sociólogo alemán Werner Sombart que luego popularizó J. A. Schumpeter, enfatizando en el proceso de innovación que tiene lugar en la economía de mercado donde los nuevos productos destruyen viejas empresas y modelos de negocios, habida cuenta que la innovación de los emprendedores constituye la fuerza detrás de un crecimiento económico sostenido a largo plazo.

La competencia en los mercados (léase: en el sistema democrático), destruye a las empresas (léase: partidos políticos) menos eficientes en favor de aquellas que son capaces de innovar y adaptarse a los cambios. Los procesos que destruyen, al propio tiempo crean valor y por tanto regeneran y dotan de vitalidad al sistema económico (léase: sistema político); razón por la cual las intervenciones limitadoras de la competencia (léase: negociaciones políticas con intereses secundarios) resultan contraproducentes ya que perpetúan sistemas de producción (léase: regímenes gubernamentales) ineficientes. Sigue leyendo Destrucción creadora vs negociación política ilegítima